
El lavabo es uno de los elementos que más utilizamos en el
baño y, al mismo tiempo, uno de los que más contribuye a definir su estilo.
Antes de elegirlo, es importante tener en cuenta tanto el
diseño como el espacio disponible y nuestras necesidades.
Lavabos sobre encimera
Se colocan directamente sobre el mueble y tienen un gran
protagonismo visual.
Son ideales si buscas un baño contemporáneo y quieres que el
lavabo sea uno de los elementos principales de la composición.
Ventaja: gran variedad de formas y diseños.
Lavabos encastrados
Quedan integrados en la propia encimera, creando una
superficie más uniforme.
Son una opción práctica y sencilla, especialmente
interesante para baños donde se busca un diseño limpio.
Lavabos bajo encimera
En este caso, el lavabo queda instalado por debajo de la
encimera. El resultado es muy elegante y facilita la limpieza de la superficie.
Lavabos suspendidos
Se fijan directamente a la pared y prescinden de un mueble
tradicional.
Son especialmente interesantes para baños pequeños porque
dejan visualmente libre la zona inferior.
¿Qué material elegir?
La cerámica continúa siendo una opción muy habitual por su
resistencia, facilidad de limpieza y durabilidad.
También existen otras alternativas, como superficies
minerales o materiales sintéticos, que permiten conseguir formas y diseños
diferentes.
¿Y la forma?
Los lavabos redondos aportan suavidad y un aspecto más
orgánico, mientras que los modelos rectangulares transmiten una estética más
arquitectónica y contemporánea.